Reloj de arena invertido
la arena
se desliza
*
hacia el nuevo
recipiente
del reloj.
*
El tiempo iniciar;
su marcha
inversa,
*
s;lo estate
preparado
para ;l.
*
Reloj de arena
invertido—
de nuevo
los segundos
corren
como granos.
*
Reloj de arena
invertido—
divide
el bulbo
en dos
mitades.
*
Su ritmo
no se detiene,
y los granos
no se cuentan.
*
Y cuando llegue
ese instante—
el instante
de aceptaci;n—
;no se adivina!
*
Cerrar;
tus puertas
muy suavemente.
*
Dir;s:
ha llegado
la hora.
*
Mirar;s hacia la ma;ana
brumosa
por la ventana,
*
recordar;s
lo que fue
ayer.
*
Reloj de arena
invertido—
de nuevo
los segundos
corren
como granos.
*
Reloj de arena
invertido—
divide
el bulbo
en dos
mitades.
*
Su ritmo
no se detiene,
y los granos
no se cuentan.
*
Y cuando llegue
ese instante—
el instante
de aceptaci;n—
;no se adivina!
*
La noche te despide
con miradas
calladas,
*
tu sosiego
al alba
del invierno.
*
Lleva lejos
el dolor
cruel y liviano,
*
limpiando
las esperanzas,
los sue;os.
*
Reloj de arena
invertido—
de nuevo
los segundos
corren
como granos.
*
Reloj de arena
invertido—
divide
el bulbo
en dos
mitades.
*
Su ritmo
no se detiene,
y los granos
no se cuentan.
*
Y cuando llegue
ese instante—
el instante
de aceptaci;n—
;no se adivina!
*
Una ma;ana
despertar;s
alg;n d;a,
*
sin sentir
rastro
de dolor.
*
Abrir;s
de nuevo
tus ventanas
alg;n d;a.
*
En el silencio
de palabras
no dichas.
*
Reloj de arena
invertido—
de nuevo
los segundos
corren
como granos.
*
Reloj de arena
invertido—
divide
el bulbo
en dos
mitades.
*
Su ritmo
no se detiene,
y los granos
no se cuentan.
*
Y cuando llegue
ese instante—
el instante
de aceptaci;n—
;no se adivina!
*
Comienzas tu d;a
sin falsedad,
sencillo,
*
lanzando
rayos de sol
por la ventana.
*
Gira otra vez
el bulbo
suavemente,
*
si puedes—
simplemente
guarda silencio.
*
Reloj de arena
invertido—
de nuevo
los segundos
corren
como granos.
*
Reloj de arena
invertido—
divide
el bulbo
en dos
mitades.
*
Su ritmo
no se detiene,
y los granos
no se cuentan.
*
Y cuando llegue
ese instante—
el instante
de aceptaci;n—
;no se adivina!
*
Porque en el silencio
reside
la fuerza—
*
la fuerza de las arenas
antiguas
y severas.
*
Suelta
lo que tanto
te oprim;a,
*
y entra
en un mundo nuevo
sin cadenas.
*
Reloj de arena
invertido—
de nuevo
los segundos
corren
como granos.
*
Reloj de arena
invertido—
divide
el bulbo
en dos
mitades.
*
Su ritmo
no se detiene,
y los granos
no se cuentan.
*
Y cuando llegue
ese instante—
el instante
de aceptaci;n—
;no se adivina!
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